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jueves, 25 de septiembre de 2014

Venezolana



Amo las líneas que se trazan en el mapa
Esas que describen el calor de mi nación,
Las que me dirigen en alguna dirección a los Andes,
Las que me amarran con olor de la leña del fogón.
Amo las líneas que se trazan en el mapa
Las llevo tatuadas en el alma y el corazón.
Corazón venezolano
Libre, ardiente, regio
Como el joropo tuyero,
Como el popurrí y cañón.
Amo las líneas que se trazan en el mapa
Tanto como a mi madre y mi padre
Que dieron la vida
Por el valle y el llano,
Por el Orinoco y el Tuy,
Por la nieve y la sabana,
Por el Indio y el blanco,
Por la arepa y el chicarrón.
Amo las líneas que se trazan en el mapa
Líneas que definen el hermoso
Atardecer de una tarde en Margarita
Una noche en Caracas
Y un veranito caliente en mi pueblo
Que de líneas me enseño
Que soy venezolana de alma, cuerpo y corazón.

Fotografía: Jannia Orta Barroso

"Porque me encanta tener "panas", pasarla "chevere" y "arrecharme" de vez en cuando.
Poder ir a la sábana, los médanos, la nieve, las playas y la ciudad sin cruzar la frontera.
Aprender a querer los sarcasmos y burlas por más critica que sea la situación que estés pasando
Porque nacer y crecer en el mejor país del mundo no lo cambio por nada.
Gracias por tanto, Venezuela" (Orta, J.)

Lucy B. Gracias Jannia por tus palabras que inspiran este poema. Porque tienes razón nacer y crecer en el mejor país del mundo no se cambia por nada. Amada sea nuestra Venezuela.

domingo, 6 de enero de 2013

Tiempo al tiempo.


El tiempo... Me espero en mi espera.
Paso a ser mi amigo y abrazo en una acera.
Cuando las lagrimas cayeron el seco mis mejillas
Cuando ya no podía mas el me ayudo avanzar
El tiempo... Cubrió con sus brazos cada parte de mi cuerpo
Dejo que pasara el pasado, se sentó  a descansar en el presente
Y de la nada le abrió paso al futuro, que brillo y brillo eternamente.
Dejo que gritara en el viento, y también
Que soltada mi pelo para que jugara con las olas del mar.
El tiempo... Poco a poco fue sanando cada herida infectada 
Cada sueño no cumplido, cada hueco de mi alma.
Me dejo ir cunado tenia miedo, pero me atrapo en la soledad.
El tiempo... Acurruco y dio cobijo a los buenos recuerdos
Y como un sabio compañero supo echar lejos a los no tan gratos.
Juego conmigo y mis juguetes, peleó conmigo y mis padres y ahora...
El tiempo, sabio y bueno me dijo que debía salir a encontrarme con la vida
Quien desde luego no se podía negar.
Y así mismo me dio el valor para volar.

martes, 7 de febrero de 2012

Regreso a Auschwitz


Regreso a Auschwitz
Trudy Spira, agradecida, cuenta que rehizo su vida en una Venezuela que le abrió los brazos
REBECA PERLI |  EL UNIVERSAL
martes 17 de enero de 2012  12:00 AM

"No me canso de repetir que por cada persona mala que llegué a conocer encontré por lo menos una buena que estaba dispuesta a ayudarme y a extender su brazo fraterno". Así se expresa Trudy Spira, sobreviviente del Holocausto, en su conmovedor libro Regreso a Auschwitz en el que narra sus amargas experiencias durante la II Guerra Mundial. Ella tuvo el valor de regresar allá y enfrentarse, esta vez sostenida por su hijo, a un pasado doloroso que ha vertido en un libro de obligada lectura como evidencia irrefutable de que el Holocausto sí existió. 

Su infancia feliz terminó a sus 12 años cuando, al preguntarle el siniestro Josef Mengele su edad, ella, amparándose en su fuerte contextura, dijo tener 16, por lo que fue seleccionada para trabajos forzados y no para la cámara de gas. Se le asignó la confección de mechas para bombas y, como castigo cuando no cumplió su cuota, debió permanecer de pie, a la intemperie, todo un día de invierno. Sus pies se congelaron, fue necesario amputarle tres dedos y, para medir su resistencia al dolor físico, la operación se realizó sin anestesia y con su boca llena de trapos para que no se oyeran sus gritos. El amor de su familia, también deportada, le dio fuerza para sobrellevar experiencias escalofriantes. "Mi mamá, con lágrimas en los ojos, me rogó que no me diese por vencida", escribe. 

Regreso a Auschwitz es un desafío para quienes niegan el Holocausto y una advertencia para la Humanidad. El tiempo es inexorable y en algunos años ya no habrá sobrevivientes. Trudy Spira cumplió con dejar su testimonio. Agradecida, cuenta que rehízo su vida en una Venezuela que le abrió los brazos. 

El 27 de enero, Día de la Memoria del Holocausto, se cumplirán 67 años de su liberación.

Trudy Spira, sobreviviente del holocausto y escritora de Regreso a Auschwitz